miércoles, 26 de agosto de 2015

Lo que debes saber de las cajas fuertes camuflada


Consecuencia de la crisis económica, el porcentaje de robos se ha multiplicado en todas las comunidades, cebándose especialmente con las grandes capitales. No debe sorprendernos, por lo tanto, que las cajas fuertes camufladas estén en alza, ya que proporcionan la tranquilidad y seguridad que muchos clientes necesitan para disfrutar, por ejemplo, de sus vacaciones de verano. Sin embargo, antes de comprar estos dispositivos es importante tener clara su ubicación concreta, los bienes a proteger o el modo en que la mimetizaremos con su entorno. Por ello, si piensas adquirir uno de estos ‘colosos’ de metal, debes saber un par de cosas.

 cajas-fuertes

Para el público profano, aclararemos que una caja fuerte no es una alternativa a las entidades bancarias. Naturalmente puede guardar cantidades sustanciosas de dinero, pero su función es otra muy distinta. En caso de robo, la compañía aseguradora podrá reponernos los bienes y el capital sustraídos, pero no el valor sentimental. No hay forma de reemplazar las reliquias y joyas familiares, por lo que preservarlas contra fuego y marea es la función principal de estos dispositivos.

Otro de los errores más comunes es comprarla a la buena de Dios, sin considerar las posibilidades que ofrece el mercado. Si no tenemos oportunidad de consultar a un cerrajero especializado y encontrar así una solución eficaz, es importante al menos conocer los modelos de cajas fuerte a nuestra disposición. Tenemos, en primer lugar, las cajas de superficie o para sobreponer, ideales para integrar dentro del mobiliario; una opción sencilla, de fácil instalación, al alcance de la mayoría de los consumidores. La cajas empotradas, por su parte, requieren una instalación más compleja y son bastante más costosas. Como contrapeso de estas desventajas, ofrecen más espacio, son más difíciles de encontrar y consecuentemente aportan una mayor protección.

Olvida los clichés y busca un camuflaje original

Aunque se da por sentado, recordamos que la caja fuerte no integra ningún camuflaje de fábrica, con la salvedad de algunas firmas especializadas. En la mayoría de los casos deberemos ingeniárnosla para encontrarle un emplazamiento apropiado, discreto y funcional. Descartamos sin dudarlo todos aquellos lugares que el cine y la televisión hayan convertido en tópicos (la falsa librería, el interior de un armario, detrás del cuadro paisajística, etc).

Algo más creativo es el doble fondo en armarios, vidrieras y otros muebles semejantes, si bien el ladrón avezado no tardará en barajar estas alternativas. El falso suelo puede ser una gran idea, más aún considerando que una alfombra o una moqueta sería suficiente para disimular el dispositivo. Otras opciones más sencillas son ocultar la caja detrás del mobiliario o situarla en un lugar alto y enmascararlo con una composición fotográfica, por ejemplo. Cualquier ardid es válido siempre y cuando sea natural.


Por otra parte, utilizar una caja fuerte también nos reportará un plus con la compañía aseguradora, dado que estas agencias tendrán a bien reducir la prima final. Así las cosas, si tienes en cuenta estos pormenores, tus pertenencias más valiosas estarán a salvo, ahora y siempre.

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